El pasado 28 de octubre fueron elegidos en Colombia 32 gobernadores y más de mil alcaldes. La oposición está reclamando victoria porque candidatos del partido de izquierda como el Polo Democrático Alternativo (PDA) y del Partido Liberal ganaron en algunas de las ciudades más importantes, como por ejemplo Bogotá, y en ciertos departamentos grandes como Atlántico, Cundinamarca y Santander. Adicionalmente, un candidato de la oposición ganó la alcaldía de Cali la tercera cuidad mas importante del país.
El debate político en Colombia girará ahora en torno a las elecciones presidenciales del 2010. Algunos miembros de la coalición oficialista argumentan la necesidad de modificar la Constitución para permitir al Presidente Uribe lanzarse para un tercer periodo en el 2010. El argumento radica en que no existe otro candidato capaz de vencer a Lucho Garzón, candidato más popular del Polo Democrático y actual alcalde de Bogotá, en dichas elecciones.
Pero no todos los miembros de la coalición del Gobierno están de acuerdo con esto; por ejemplo el partido Cambio Radical, el cual también obtuvo un éxito electoral, probablemente se opondrá a la reelección de Uribe. Su líder, German Vargas, tiene ambiciones presidenciales al igual que el Partido Conservador, que anunció que tendrá su propio candidato.
Estas son buenas noticias para la economía del país. En primer lugar porque los inversionistas, así apoyen a Uribe, deben recordar que los terceros periodos han sido desastrosos en la región; y adicionalmente porque dada la “politiquería” necesaria para modificar la Constitución del país, la reelección de Uribe implicaría expansión fiscal y populismo, en un momento en el que la prioridad debería ser reforzar la sostenibilidad fiscal. En cambio, con un presidente enfocado en dejar un legado antes del 2010, lo más probable es que Colombia tenga un mayor progreso hacia la consolidación de la seguridad y la estabilidad macroeconómica.
El debate político en Colombia girará ahora en torno a las elecciones presidenciales del 2010. Algunos miembros de la coalición oficialista argumentan la necesidad de modificar la Constitución para permitir al Presidente Uribe lanzarse para un tercer periodo en el 2010. El argumento radica en que no existe otro candidato capaz de vencer a Lucho Garzón, candidato más popular del Polo Democrático y actual alcalde de Bogotá, en dichas elecciones.
Pero no todos los miembros de la coalición del Gobierno están de acuerdo con esto; por ejemplo el partido Cambio Radical, el cual también obtuvo un éxito electoral, probablemente se opondrá a la reelección de Uribe. Su líder, German Vargas, tiene ambiciones presidenciales al igual que el Partido Conservador, que anunció que tendrá su propio candidato.
Estas son buenas noticias para la economía del país. En primer lugar porque los inversionistas, así apoyen a Uribe, deben recordar que los terceros periodos han sido desastrosos en la región; y adicionalmente porque dada la “politiquería” necesaria para modificar la Constitución del país, la reelección de Uribe implicaría expansión fiscal y populismo, en un momento en el que la prioridad debería ser reforzar la sostenibilidad fiscal. En cambio, con un presidente enfocado en dejar un legado antes del 2010, lo más probable es que Colombia tenga un mayor progreso hacia la consolidación de la seguridad y la estabilidad macroeconómica.
No cabe duda que el Partido Conservador le ha prestado un gran servicio al país en los últimos años en materia económica. De los últimos cuatro ministros de hacienda, tres han sido conservadores y han contribuido como pocos a mejorar las perspectivas fiscales del país. Sus legados se relacionan con áreas tan relevantes como el sistema de pensiones, las finanzas de municipios y departamentos y los procedimientos y normas contemplados en la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Durante la Administración Pastrana, Juan Camilo Restrepo fue el encargado del saneamiento fiscal de los departamentos y municipios, que avanzó de manera importante a partir de las Leyes 549 de 1999 y 617 de 2000. La creación del Fondo de Pensiones de las Entidades Territoriales (FONPET) y la racionalización de los gastos de las entidades territoriales han consolidado la posición fiscal de departamentos y municipios, que hoy arrojan -en su conjunto- un importante superávit. Además, lideró la negociación de un acuerdo con el FMI que nos sacó de la crisis externa y permitió flexibilizar el manejo de la tasa de cambio.
Posteriormente, durante la Administarción Uribe, Roberto Junguito fue el encargado de promover la aprobación de la Ley de Responsabilidad Fiscal. Al igual que en otros países que han adoptado esquemas similares, la ley estableció una serie de metas fiscales específicas, con sus respectivos mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas. La posibilidad de conocer las cifras precisas del desempeño fiscal de un país, como resultado de un mandamiento legal, corresponde a buenas prácticas internacionales, lo que garantiza una mayor credibilidad del gobierno y mejores resultados fiscales. Un ejemplo de ello es el Marco de Gasto de Mediano Plazo, en el que se establecen las prioridades en materia de gasto con una perspectiva de diez años. Este documento, por sí solo, genera disciplina pues impone techos de gasto que los gobiernos deben respetar.
Después de más de tres años al frente del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, se retira el doctor Alberto Carrasquilla. Entre sus múltiples aportes, el doctor Carrasquilla lideró el paquete de reformas pensionales (Leyes 797 y 860 de 2003 y el Acto Legislativo 01 de 2005) que modificaron la mayor parte de las reglas del sistema, con el ánimo de darle mayor sostenibilidad y equidad a las pensiones en nuestro país. Además, durante su gestión, el déficit fiscal ser redujo considerablemente, la inflación se mantuvo plenamente controlada, el crecimiento de la economía alcanzó los niveles más altos de las últimas tres décadas y el desempleo continuo su senda descendente. Todo ello, bajo la generación de una gran confianza en el país, que se tradujo en mayores niveles de inversión en beneficio de nuestra patria.
La pregunta obvia es, entonces, ¿son mejores los ministros conservadores?
Durante la Administración Pastrana, Juan Camilo Restrepo fue el encargado del saneamiento fiscal de los departamentos y municipios, que avanzó de manera importante a partir de las Leyes 549 de 1999 y 617 de 2000. La creación del Fondo de Pensiones de las Entidades Territoriales (FONPET) y la racionalización de los gastos de las entidades territoriales han consolidado la posición fiscal de departamentos y municipios, que hoy arrojan -en su conjunto- un importante superávit. Además, lideró la negociación de un acuerdo con el FMI que nos sacó de la crisis externa y permitió flexibilizar el manejo de la tasa de cambio.
Posteriormente, durante la Administarción Uribe, Roberto Junguito fue el encargado de promover la aprobación de la Ley de Responsabilidad Fiscal. Al igual que en otros países que han adoptado esquemas similares, la ley estableció una serie de metas fiscales específicas, con sus respectivos mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas. La posibilidad de conocer las cifras precisas del desempeño fiscal de un país, como resultado de un mandamiento legal, corresponde a buenas prácticas internacionales, lo que garantiza una mayor credibilidad del gobierno y mejores resultados fiscales. Un ejemplo de ello es el Marco de Gasto de Mediano Plazo, en el que se establecen las prioridades en materia de gasto con una perspectiva de diez años. Este documento, por sí solo, genera disciplina pues impone techos de gasto que los gobiernos deben respetar.
Después de más de tres años al frente del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, se retira el doctor Alberto Carrasquilla. Entre sus múltiples aportes, el doctor Carrasquilla lideró el paquete de reformas pensionales (Leyes 797 y 860 de 2003 y el Acto Legislativo 01 de 2005) que modificaron la mayor parte de las reglas del sistema, con el ánimo de darle mayor sostenibilidad y equidad a las pensiones en nuestro país. Además, durante su gestión, el déficit fiscal ser redujo considerablemente, la inflación se mantuvo plenamente controlada, el crecimiento de la economía alcanzó los niveles más altos de las últimas tres décadas y el desempleo continuo su senda descendente. Todo ello, bajo la generación de una gran confianza en el país, que se tradujo en mayores niveles de inversión en beneficio de nuestra patria.
La pregunta obvia es, entonces, ¿son mejores los ministros conservadores?